La Playa de La Aldea. Apuntes sobre su entorno y etnohistoria.

La Playa de La Aldea constituye la desembocadura de la Cuenca Hidrográfica del Barranco de Tejeda-Artenara-La Aldea, la más extensa de Canarias. Se configura como un estuario hundido cuya batimetría avanza hacia las profundidades marinas marcando una continuación del valle, indicativo de que la Isla se hundió por este lado hace unos millones de años. Por su margen izquierdo cruza el emblemático Paralelo 28º 00′ 00».

Tiene en su centro geográfico un humedal conocido como El Charco que antiguamente avanzaba hacia el interior, a cuyos lados se desarrolló en tiempos de la sociedad aborigen un importante núcleo de población aborigen. En sus aguas se pescaba con singular estrategia de la embarbascada, infusionándolas con la sabia de cardones y tabaibas para narcotizar los peces y capturarlos con facilidad. De ahí surgió la famosa Fiesta de la Embarbascada hoy Fiesta del Charco.

A lo largo del tiempo en este litoral se asientan gentes, se cultivan sus espacios llanos, se pesca y fondean barcos que enlazan rutas interinsulares ante la carencias de buenos caminos y carreteras. De su larga historia resumimos a modo de puntos de interés, de norte a sur:

1.- La playita de El Puerto de El Perchel. Ensenada que hace de puerto natural desde tiempo inmemorial para embarques y desembarques.

2.- El Muelle y Almacén (hoy Centro de Visitantes y Centro de Interpretación del Área Marina Ecoturística Litoral-La Aldea). Construidos entre finales del siglo XIX y principios del XX, cuando se introducen los cultivos de tomates. En 1992 se edifica al lado, el actual refugio pesquero.

3.- La Playa de La Caletilla, cala de baño muy popular.

4.- Playa de las Barquillas, es un núcleo de pescadores, lugar donde se asienta a principios de la década de 1920, una familia de barqueros inmigrantes de Agaete, germen del actual poblado. Los pescadores hasta ese momento eran de tiempo parcial, agricultores especializados en estas faenas que vivían en el interior del valle. En este punto se establece un destacamento militar durante la Segunda Guerra Mundial que construye varias fortificaciones, dos de las cuales subsisten en ambas orillas de esta playa.

5. Parque de Rubén Díaz. Espacio de recreo público, único en Canarias. Hasta este lugar llegaba el poblado aborigen de Los Caserones, que en su parte interior está declarado BIC. Dispone de un Parador reconvertido en museo etnohistórico.

6. El Charco, humedal. Es el lugar donde se celebra la Fiesta del Charco. BIC. A pocos metros está la antigua fábrica de Ron Aldea o Ron del Charco (1936-1959).

7. Zona de El Roque. Se encuentra uno de los nidos de ametralladoras de las citadas fortificaciones y cerca una cueva donde debió ubicar a finales del siglo XIV la primigenia ermita de San Nicolás de Tolentino. El risco, denominado anteriormente El Roque de El Ajuntadero y su peculiar estampa, forma parte del paisaje existencial de los aldeanos y aldeanas.